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¡Que vivan los 33
que han defendido sus vidas
sepultados por la mina
y se mantienen en pie!
Trabajaban mes a mes
en esa mina inclemente
regentada por gerentes
movidos por la ambición.
Nos han dado una lección
estos mineros valientes.

Eran treinta y tres caminos
padres, sueños, hijos, hombres
que buscaban nuestro cobre
bajo el desierto nortino.
Construían su destino
aquellas vidas obreras,
pero la codicia artera
de dueños del yacimiento,
les condujo a un vil tormento
sepultados bajo tierra.